Estación de Penitencia 2025

«Y pudimos salir…»

La previsión meteorológica no era nada halagüeña, aunque nunca perdimos la esperanza de poder, un año más, realizar nuestra Estación de Penitencia.

Tras una mañana de Viernes de Dolores ajetreada (y soleada) en nuestra sede, a las seis y media de la tarde del Viernes de Dolores, y mientras se organizaba la cofradía,  se reunió la Junta de Gobierno en cabildo de aguas para decidir si se salía o no. Tras consultar distintas fuentes, se decidió salir, diez minutos más tarde, con un recorrido más corto, subiendo hasta la calle Puerto Alto para girar a la izquierda y descender por Peña Gorbea, lo que nos permitió guardar en nuestra retina imágenes hasta entonces inéditas, como el discurrir de nuestro Paso por dicha calle y el azul del ocaso en el cielo entremezclado con los árboles del bulevar.

El sentimiento de alegría por haber podido salir era algo generalizado en todos los hermanos que volvían a ver el sol reflejado en la tez morena de la Virgen de la Misericordia, y volvían a escuchar “Puente del Perdón” y “Nuestro Señor” al discurrir por las calles del barrio, con una afluencia de público creciente conforme iban pasando los minutos. Como novedad, el Paso estrenaba los nuevos faroles en madera de color caoba, unos nuevos respiraderos a juego y el roquedo del Calvario a los pies de nuestros Sagrados Titulares. Exorno a base de claveles rojos y manto azul para la Dolorosa completaban el conjunto son la solemnidad que ya le caracteriza, año a año.

La noche cayó y la primera luna casi llena de primavera se entremezclaba con los destellos de los relámpagos que nos tenían en vilo hasta que, a eso de las once de la noche, nuestras Imágenes enfilaron la calle Melquiades Biencinto para, a los sones de “Salve Rey de los Judíos” regresar a su casa.

Julio Casanova Merinero