El Viernes de Dolores de 2026 fue un día histórico para nuestra Hermandad.
Amaneció un día frío pero soleado, uno de estas jornadas con los que cualquier cofrade sueña para el día de su Estación de Penitencia.

Desde muy temprano comenzaron a llegar hermanos y fieles a la parroquia para contemplar el Paso de nuestros Sagrados Titulares, colocado ya en la nave central, a los pies del presbiterio para recibir y recoger las ofrendas y peticiones de sus devotos. Desde que terminó la misa matinal estuvimos recibiendo a autoridades, hermandades y particulares que quisieron depositar su ramo ante nuestros Sagrados Titulares. Entre todas esas personas que nos visitaron, cabe destacar la presencia del Sr. Alcalde de Madrid, D. José Luis Martínez Almeida, acompañado de otras autoridades locales como la concejala de Cultura, Dª. Almudena Maíllo, y el concejal presidente de la Junta de Puente de Vallecas, D. Ángel Niño Quesada, además de medios de comunicación (prensa, radio y televisión).


Avanzó la jornada y, casi sin darnos cuenta, llegaron las seis de la tarde y la eucaristía preparatoria para la Estación de Penitencia, una procesión que comenzó puntual a las 19:30, aunque con un contratiempo relacionado con la corona, por lo que, por segunda vez, la Virgen de la Misericordia tuvo que procesionar sin ella.

De nuevo la Cofradía recorrió las calles del barrio para hacer Estación de Penitencia en San Francisco, donde entró todo el cortejo para llegar hasta el altar mayor y discurrir por el crucero. La música corrió a cargo, por octavo año consecutivo, de la Agrupación Musical “Pasión y Muerte” de Ajalvir que volvió a deleitarnos con marchas como “Maestro Jesús”, “Dios de Esperanza”, “Mi Señor de la Oración”, “Pasión y Muerte” y la nuestra, “Puente del Perdón”. Quedaron momentos para el recuerdo como la primera chicotá en la calle a los sones de “La Saeta”, la subida por Arroyo del Olivar con “Costalero” y la majestuosa entrada con “La Esperanza de María” con todas las luces apagadas.

Un año más llegó el Viernes de Dolores, como llega siempre, tras una larga espera, en un día soleado de una recién estrenada primavera, y se fue como se va siempre, rápido y dejando en todos el deseo de volver a vivir otro día lleno de fe y bendición.
Julio Casanova Merinero.
